viernes, 12 de febrero de 2010

"After", después no hay nada.


Por fín pude ver esta película que debido a cierto cúmulo de desgracias no pude visionar en su momento. "After" podría haber sido la consagración de Alberto Rodriguez como un director importante en el panorama del cine español si nos atenemos a criterios comerciales, de cantidad de espectadores que van a ver tu película, de éxito, de premios que eres capaz de reunir... siguiendo la estela de su anterior película "7 vírgenes". Pero, en un gesto que le honra, no ha sido el caso y no lo ha sido por un ejercicio de valentía y honestidad, quizás de osadía.
"After" es una película compleja, de tema sórdido y escabroso, que basa su narración en varios recursos en apariencia comunes y manidos, pero que son absolutamente necesarios para el desarrollo de la historia, para lo que se quiere contar. La película detalla una noche de diversión de tres amigos cerca de la cuarentena que se reúnen después de mucho tiempo sin verse. Una sola noche que desenmascara sus miserias y desgracias ocultas por unas vidas de éxito adulterado y ficticio. El relato, lleno de sexo, drogas y evasión que puede llegar a confundir al espectador en un nuevo ejercicio de lo que se llama despectivamente como "cine español", es un itinerario que nos conduce, cual camino de baldosas amarillas, a las profundidades insondables del vacío existencial, de una vasta soledad que nos provoca la huida, la fuga de nosotros mismos y lo que nos rodea mediante la creación de paraisos artificiales, postizos, que nos hacen sentir bien aunque sea por un instante, pero que se convierten en una confirmación de nuestro aislamiento, de una incomunicación que nos hace presos y nos encierra en una pompa que no sirve de refugio y nos somete con mayor inquina al mayor de los desamparos y la más profunda de las tristezas. Porque "After" no habla de otra cosa que de la incapacidad que tenemos para ser felices, de dar sentido a nuestras vidas y del engaño al que nos han sometido a la hora de mostrarnos cual es el camino para llegar a la satisfacción con uno mismo. Los personajes de esta película no son mas que seres hambrientos de calor y de cariño que devoran con ansia cualquier reflejo de afecto, niños atrapados en cuerpos de adultos que no saben ni quieren estar en un sitio que no les pertenece aunque hayan oído hablar de él hasta la saciedad.
No me atrevería a decir que "After" es un retrato generacional, porque no lo es, no todas las vías de escape son iguales, ni existen las mismas posibilidades, ni todos son conscientes de estas miserias. Pero sí es un retrato de una parte que aún teniéndolo todo, en realidad apenas tienen nada, porque lo que les dijeron que necesitaban para triunfar resultó que no servía, que se trataba de un invento horrible que les dejó sin defensas ni esperanzas.
Con todo esto la película me causa contradicciones, sé de que habla, me interesa, pero no me llega con la profundidad que debería. No llego nunca a conectar con sus personajes a pesar de entender qué les pasa, qué les obliga a actuar así. La película me obliga a hacer un ejercicio de deducción basada en la experiencia, porque la historia da estas motivaciones por entendidas en una ausencia total de justificaciones, quizás solo esbozadas, pero no suficientemente expuestas, que pueden llegar a confundirla con algo banal e intrascenedente que hace obviar su carga dramática en toda su dimensionalidad. Porque esta película no habla de una noche de juerga de unos amigos que se les va la mano con las drogas, no habla de una generación vacía y sin inquietudes que sólo busca el placer por el placer. Habla del fracaso rotundo que supone el darte cuenta de la farsa a la que has sido sometido al descubrir que el mago de Oz es sólo un hombre detrás de una cortina y que detrás de ella, no hay nada.

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